Los Mitchell vs Las Máquinas, del apocalipsis tecnológico y los lazos familiares

No cabe duda que Sony Pictures Animation ha sabido dar pasos firmes en su existencia. Desde sus inicios un tanto atropellados con los Reyes de las Olas o la saga de Open Season: Amigos Salvajes, hasta algunos grandes éxitos de crítica y audiencia como la saga de Hotel Transylvania, el divertido díptico de Lluvia de Hamburguesas hasta coronarse con el triunfo como Mejor Cinta Animada en los Oscares con Spider Man: Un Nuevo Universo.

Este interesante camino sigue su marcha, ahora con el proyecto de Michael Rianda y Jeff Rowe titulado Los Mitchell vs. Las Máquinas, donde la mezcla en los estilo de animación destaca para contar el relato de una familia bastante disfuncional que se tiene que enfrentar a la tarea de salvar al mundo del apocalipsis tecnológico desatado por una inteligencia artificial resentida.

Originalmente titulada Conectados (Connected) y planeada para estrenarse en el 2020 en cines, la cinta sufrió los estragos de la pandemia y encuentra ahora lugar en la plataforma de Netflix, donde se estrenó el pasado 30 de abril como una perfecta opción para celebrar el Día del Niño.

Algo de lo destacado de esta cinta es el buen balance entre los dos relatos que quieren contar Rianda y Rowe. Por una parte, tenemos la historia de los Mitchell, donde Katie (Abbi Jacobson en inglés, Karla Falcón en español), la joven catalogada como ‘rara’, pierde la conexión con su padre, Rick (Danny McBride en el idioma original, Ricardo Tejedo en el doblaje) mientras busca cumplir su sueño de ser una cineasta y contar sus propias historias, algo que no es muy bien visto por él.

A la par de esto, llega la creación más nueva del genio tecnológico Mark Bowman (Eric André en inglés, José Antonio Macías en el doblaje) con la que se olvida de su vieja herramienta y amiga de trabajo, la inteligencia artificial PAL (la ganadora del Oscar, Olivia Colman en inglés y Jessica Ortiz en español) que, en venganza por ello, desata el apocalipsis robot para deshacerse de la torpe humanidad.

Aunque ambas líneas del relato no son las más originales, aquí generan una interesante mezcla de humor inteligente que funciona para niños, jóvenes y adultos por igual, logrando que las casi dos horas de la cinta resulten muy amenas al ver los intentos por la familia Mitchell de volver a conectar entre ellos, motivados por la urgencia de salvar al mundo.

Incluso el apocalipsis robot tiene tintes hilarantes donde más allá de esa lección que usualmente nos han presentado cintas como Terminator (Cameron, 1984) o Matrix (Hermanas Wachowski, 1999) de la rebelión de las máquinas, nos presenta cómo la tecnología, usada de buena forma, es una interesante herramienta que puede ayudarnos a crecer y ser mejores o a acabar con nuestra existencia.

Otra gran virtud cae en el diseño de los personajes, dándole a cada quien una personalidad bien definida que enfrenta diferentes problemas en tramas secundarias como el caso de la mamá, Linda, y su constante necesidad de ser mejor o igual que sus vecinos. O incluso el hermano menor, Aaron, cuya rareza lo hace un ‘bicho raro’ sin amigos más que su hermana mayor pero que en él radica un gran corazón. Y que decir de la mascota, Monchi, un pug adorable con una sola misión en su vida.

El dilema de la tecnología también se presenta en este filme donde se critica la dependencia de los humanos tomando un enfoque de alta dependencia hacia ella que hace no sólo que nos desconectamos del mundo sino de nuestras propias raíces sociales como lo es la familia. Esto, aunado al adecuado toque de que no toda ella es mala, sino que puede funcionar para bien si se le da el uso correcto, hace que la cinta ofrezca interesantes y divertidas reflexiones.

El trabajo de doblaje es también algo destacado. Si bien las voces en inglés ya tienen la gran labor de Colman, McBride, Jacobson y Maya Rudolph, en español la labor no se queda corta ya que capturan de buena forma la esencia de los personajes sin dejar de lado el toque que los hace especiales, destacando la química entre Karla Falcón y Ricardo Tejedo como hija y padre, esa relación que resulta ser el corazón del mismo filme.

Así, Los Mitchell vs. Las Máquinas termina por ser otro interesante añadido en el historial de Sony Pictures Animation que mezcla la comedia como la acción de una forma dinámica y que es capaz de transmitir su mensaje de unión familiar tanto a hijos como a padres, recordándonos que esos lazos son inquebrantables e incluso se vuelven más fuertes en medio de un apocalipsis tecnológico.

A.J Navarro

Por A.J. Navarro
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